Parapsicología

¿Es María una de las nuevas «caras de Bélmez»?

María Gómez Cámara, propietaria de la vivienda donde surgieron en 1971 las famosas «Caras de Bélmez», falleció el pasado mes de febrero. Para muchos investigadores, la energía psíquica de María sería la responsable de la aparición de estas teleplastias. Tras la muerte de la anciana, los expertos dijeron que los rasgos de los rostros se estaban desvaneciendo, hecho que confirmaría tal hipótesis. Pero nuevas «caras» están surgiendo en la casa donde María nació y pasó su infancia y juventud. Uno de los rostros parece tener un inquietante parecido con ella. AÑO/CERO ha llevado a cabo un exhaustivo estudio informático de la imagen, y éstas son sus conclusiones.

1 de Enero de 2005 (00:00 CET)

¿Es María una de las nuevas «caras de Bélmez»?
¿Es María una de las nuevas «caras de Bélmez»?
Realizar análisis comparativos entre la fotografía real de una persona y uno de estos difusos rostros no es una tarea sencilla. En el libro Tumbas sin nombre, los investigadores Iker Jiménez y Luis Mariano Fernández dirigieron un estudio de estas características en relación con las tradicionales «caras de Bélmez». En su confección se utilizó un software gráfico de última generación que permite obtener un alto grado de certidumbre en relación a la similitud de dos rostros humanos, aunque uno de ellos, como sucede en este caso, sea un simple esbozo. Hoy, quien escribe estas líneas, dispone de una versión aún más avanzada de este software. Dichos programas son los siguientes: Facette, utilizado por la policía española para la obtención de retratos-robot en sus pesquisas, un combinado de Confront, ampliamente usado por los servicios británicos de Scotland Yard, y Shoeck, empleado por la policía alemana con idénticos fines.

El «Informe Resurrección»

No tengo la más mínima idea de por qué razón encabecé así un documento que originalmente llevaba por título «Informe Gómez Cámara». Mis dedos se habían movido inconscientemente sobre el teclado del PC, y así apareció titulado sobre la pantalla del monitor. Casi inmediatamente pensé que tal vez fuera casualidad. Pero igualmente un escalofrío recorrió mi espina dorsal. Tenía ante mí dos imágenes. La primera de ellas era una fotografía de María Gómez Cámara, cedida por Pedro Amorós, presidente de la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP), quien amablemente había seleccionado para mí, entre su amplio archivo fotográfico, la imagen de María que él consideraba más representativa. La segunda era una de las típicas formaciones teleplásticas de Bélmez, aunque llamarla así implica una serie de presuposiciones que aún se hallan lejos de ser confirmadas. Esta última pertenece a esta nueva serie de «caras» surgidas a finales del pasado mes de septiembre en el cuarto piso del número 7 de la calle Cervantes, la casa donde María nació y vivió los primeros 22 años de su vida.

Fue una sobrina de la anciana quien alertó a los miembros de la SEIP, tras haber observado que también en el suelo de esta vivienda estaban apareciendo otra vez los misteriosos rostros. Amorós y su equipo sólo tuvieron que humedecer el suelo de la casa para que los rasgos más representativos de estas nuevas «caras» comenzaran a destacarse con mucha mayor nitidez. De las 21 imágenes aparecidas, hay 3 o 4 cuyos rasgos conforman de modo más preciso rostros humanos. Concretamente una de ellas, al menos en un reconocimiento previo realizado a ojo desnudo, posee unas características fisonómicas muy similares a las de esta mujer. Sólo faltaba que la informática confirmara cuantitativamente todo aquello que nosotros creíamos saber cualitativamente. Giramos la imagen 180º para que ambas –la «cara» y la foto de María– quedaran en la misma posición, e iniciamos nuestro estudio comparativo. Un trabajo largo y complejo en el cual es preciso traducir en conclusiones reales y concretas la avalancha de datos estadísticos que nos brinda la máquina.

En esta dura, pero apasionante tarea, pude contar en todo momento con la inestimable ayuda de mi amigo y compañero Guillermo León Jiménez, quien aportó todo el buen saber y hacer de sus amplios conocimientos informáticos, así como sus acertadas iniciativas, sin las cuales, con toda seguridad, este trabajo habría tenido que conformarse con alcanzar una calidad muy inferior a la que finalmente obtuvimos.

Bajo el ojo del computador

Resultaría demasiado largo y prolijo describir literalmente todo el proceso de tratamiento de imágenes y de comparar las mismas, aparte de que esto sólo tendría interés para los expertos en esta materia. Pero sí enunciaremos someramente las pruebas que hemos realizado, las cuales incluyen: a) Superposición de los rostros, b) Digitalización de la fotografia y comparación con la supuesta teleplastia, c) Obtención informática de puntos comunes entre ambas imágenes, d) Confrontación de rasgos, e) Análisis faciales y morfológicos, y f) Análisis de expresiones.

Aclaremos que se ha utilizado la opción «modo forzado» del software gráfico comparativo en las pruebas cuya pretensión es obtener los puntos comunes entre ambos rostros. La otra opción, denominada «fácil», podría haberse empleado en el caso de estar comparando dos imágenes de alta calidad. Pero, como puede comprobarse fácilmente de un vistazo, ésta, como tantas otras de las «caras de Bélmez», apenas resulta ser el esbozo de un rostro trazado con rasgos extremadamente difusos, donde difícilmente son distinguibles las características faciales más importantes de un ser humano.

Al no estar frente a dos imágenes de personas concretas, dejaremos a un lado temas tan importantes como las proporciones craneales y óseas, pese a las notables semejanzas antropométricas, que llegan a ser de un 79,84 %.

Paso a paso

Empezando por la parte inferior del rostro de María y el de su supuesta teleplastia, observamos en la zona de la mandíbula una suave curvatura de la barbilla, de un valor aproximado a un 66,12 %. En la supuesta teleplastia se observa una característica bastante frecuente entre ellas, una barbilla muy alargada, más estilizada de lo habitual.

Pasando a la boca y los labios, ambas imágenes presentan estructuras muy parecidas, llegando la semejanza nada menos que a un elevado 89,37 %.

La tercera observación se centra sobre los pabellones auditivos. Las orejas de las dos figuras se encuentran ubicadas en posiciones parecidas, su tamaño también es similar y en los dos casos se hallan por debajo de la línea ocular, es decir, aquella que conforma la unión de ambos ojos. La similitud en este caso alcanza un 85,14 %. Si incluimos aquí el análisis de las cavidades oculares, nos encontramos con un 81,86 % de correspondencia. Un porcentaje que incluso se eleva ligeramente en las formas de los pómulos y de los arcos oculares (87,82%).

Siguiendo con la zona de los ojos, nos fijamos en que ambas figuras poseen cejas igualmente pobladas, coincidiendo en un 88,53 %. en este parámetro Es preciso llamar la atención sobre el curioso ángulo que forma la ceja izquierda de la «cara»
En cuanto a la nariz, la semejanza disminuye ligeramente, pero aún se mantiene en un apreciable 76,01 %. Destaca en la teleplastia una región en la zona nasal, ligeramente más oscura, como si en ella tuviera colocada algún tipo de sonda o hubiese sufrido un pequeño derrame, aunque quizá sólo se trate de la sombra producida por el mismo apéndice.

Centrándonos ahora en el cabello, notamos un gran parecido en el tipo de corte y en la forma. De nuevo el porcentaje de coincidencia sube hasta el 97,63 %.

Por último, fijamos nuestra atención en lo que llamamos «geometrización del rostro». Se trata de esos puntos situados en determinadas zonas de la cara, y que, al ser unidos, forman esa irregular matriz geométrica que, al decir de los expertos, resulta para cada ser humano tan única, personal e irrepetible como las mismísimas huellas dactilares. La correlación entre ambas –figura y fotografía– sube de nuevo hasta un apreciable 85,63 %.

Para terminar, digamos que el resumen promedio de todos los parámetros analizados en este estudio comparativo, arroja un total de similitudes igual o superior al 84,7 %. Dicho en términos técnicos, y por aventurado que resulte especular con este resultado, estamos ante dos imágenes que representan a la misma persona.

El análisis expresivo

Mucho más aventurado es hablar sobre las similitudes entre las expresiones de ambos rostros, por cuanto entramos en terrenos no cuantificables. La supuesta teleplastia de María muestra un rostro firme y controlado. Incluso parece adivinarse una media sonrisa en un rictus que parecería indicar un alto nivel de satisfacción en el momento de haberse generado la imagen. El aire general corresponde indudablemente a una persona madura que ha sabido llevar con dignidad el paso de los años. Una interpretación que sin duda podrán confirmar o refutar quienes conocieron en vida a esta admirable mujer y sus diferentes estados de ánimo.

A modo de conclusión

Sin perder de vista esa sorprendente similitud entre ambos rostros, tan cercana al 85 %, no podemos dejar de pensar en si María no estaría gastándonos una pesada broma desde el otro mundo. O quizá sólo estuviese confirmando un irreprimible deseo de seguir ligada a sus «caras», que tan famosa la hicieron a ella, a su casa y, por extensión, a este pueblecito serrano de Jaén.

Pero ya adelantamos que este nuevo suceso que se está produciendo en Bélmez nos deparará nuevas sorpresas a medida que avancen las investigaciones. Las últimas observaciones –aún en fase de estudio y análisis en el momento de cerrar esta edición– parecen indicar que las famosas «caras de Bélmez» y estas nuevas imágenes son de idéntica factura. Esto implicaría que la misma causa que produjo en su día aquel fenómeno, estaría también detrás del actual.

Quienes hemos elaborado el presente informe, únicamente procesamos los datos mediante unos programas informáticos que han arrojado resultados tangibles y reales, fácilmente reproducibles por cualquiera que posea el mismo material. Pero la interpretación final se halla fuera de nuestro alcance.

Ahora les toca el turno a investigadores y/o científicos que sean capaces de arrojar más luz sobre un misterio quevuelve a plantearnos su desafío con renovados bríos.
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Nº 355, Febrero de 2020

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