Historia oculta
11/03/2022 (11:46 CET) Actualizado: 11/03/2022 (11:46 CET)

¿Dónde se forjó la daga 'extraterrestre' de Tutankamón?

Nuevos datos sobre esta misteriosa pieza 'extraterrestre' forjada a partir del mineral de un meteorito

Javier Garcia Blanco

Periodista y fotógrafo

11/03/2022 (11:46 CET) Actualizado: 11/03/2022 (11:46 CET)
¿Dónde se forjó la daga 'extraterrestre' de Tutankamón?
¿Dónde se forjó la daga 'extraterrestre' de Tutankamón?

Hace ahora seis años, en 2016, un equipo internacional de científicos italianos y egipcios examinó la célebre daga de Tutankamón –encontrada en la tumba del famoso faraón adolescente, cuando Howard Carter la descubrió en 1925– y realizó un sorprendente hallazgo. Tras emplear un avanzado espectrómetro de fluorescencia de rayos X para analizar la composición química de la hoja de hierro, descubrieron que ésta había sido forjada a partir del mineral de un meteorito, tal y como quedó reflejado en un estudio publicado en la revista Meteoritics & Planetary Science.

Los expertos sabían que el material con el que se forjó la hoja del cuchillo tenía un origen extraterrestre

Ahora, seis años más tarde, el último número de la misma revista publica un nuevo trabajo –en este caso elaborado por científicos del Instituto Tecnológico de Chiba (Japón) e investigadores egipcios–, que no solo corrobora el origen meteorítico de la daga, sino que además ofrece nuevos e interesantes datos sobre la milenaria pieza. Aunque los expertos sabían que el material con el que se forjó la hoja del cuchillo tenía un origen extraterrestre, el lugar de procedencia del mismo era todo un misterio, pues los egipcios no destacaron precisamente por su destreza en los trabajos de herrería.

Daga 1
Meteoritics & Planetary Science

Durante su investigación, los científicos sometieron la pieza a un nuevo examen, en el que procedieron a 'disparar' rayos X no destructivos sobre la hoja de la daga. De este modo han podido determinar que el metal se calentó a una temperatura "baja", de entre 800 y 950ºC. Esta circunstancia se ha podido concretar porque la prueba detectó evidencias de las llamadas "estructuras de Widmanstatten", un tipo de cristales con un patrón concreto que suelen aparecer en el níquel presente en el hierro, y que desaparecen si las temperaturas de forjado superan los 1.000ºC. Además, los investigadores hicieron también otro hallazgo muy significativo: descubrieron restos de yeso en la daga, que al parecer se habría empleado para adherir las partes decorativas presentes en la empuñadura, una técnica que tampoco conocían los artesanos egipcios de la época de Tutankamón. Por tanto, esta circunstancia ha llevado a los científicos a sugerir que la daga no fue forjada ni ensamblada en Egipto, sino en alguna otra cultura de aquella época.

Cintillo egipto
 

Ante este hecho, los investigadores se plantearon la posibilidad de que el cuchillo fuera algún tipo de regalo realizado por una embajada diplomática de una nación extranjera. En un intentó por corroborar dicha hipótesis, los estudiosos japoneses y egipcios decidieron revisar las llamadas "cartas de Amarna", un archivo de tablillas de arcilla que se comenzó a elaborar en tiempos de Amenhotep III (también conocido como Amenofis III) y que contiene cartas enviadas por monarcas extranjeros a este faraón y a su hijo Akenatón, padre a su vez de Tutankamón. Al examinar las tablillas, los estudiosos encontraron una carta en la que, curiosamente, se menciona una daga de hierro que Amenhotep III habría recibido del rey Tushratta de Mittani, en el norte de lo que hoy es Siria. Por tanto, es muy probable que esta fuera la daga hallada en la tumba de Tutankamón, pues se sabe que en dicho reino había artesanos que dominaban la técnica del forjado en hierro y el uso de yeso en piezas similares.

En la Antigüedad los meteoritos no solo se emplearon para crear piezas como esta daga, sino que en algunos casos acabaron convirtiéndose en objetos de culto

En lo que respecta al origen meteorítico del metal empleado en la daga, es un hecho llamativo, pero lo cierto es que hay otros ejemplos en la Antigüedad en los que distintos meteoritos no solo se emplearon para crear piezas como esta daga, o incluso estatuas, sino que en algunos casos acabaron convirtiéndose en objetos de culto. Hace ahora diez años, en 2012 medios de todo el mundo se hicieron eco de una llamativa noticia relacionada con una estatua budista de origen meteórico que fue robada por los nazis en 1938. La nota generó un considerable revuelo, pues no en vano la historia de la escultura recordaba al guion de alguna de las entregas de Indiana Jones. Que los antiguos atribuyeran cualidades sagradas a estos objetos caídos del cielo no es extraño, pues era allí donde ubicaban a las divinidades. Esa fue la razón de que en todas las partes del planeta culturas muy diferentes desarrollaran cultos en torno a meteoritos.

Daga 2
Meteoritics & Planetary Science

Leyendo a autores clásicos como Herodiano el estoico, encontramos un buen ejemplo de ello. Según nos cuenta el autor de la Historia Romana, a comienzos del siglo III d.C. el emperador Heliogábalo –de origen sirio– quiso encumbrar el culto al dios El-Gabal (del que había sido sacerdote) bajo la forma del Sol Invictus. Para ello construyó el Elagabalium, un imponente templo erigido en una de las laderas del Palatino, donde la divinidad era adorada bajo la imagen de un meteorito de forma cónica que había sido traído desde Emesa, la ciudad natal del emperador.

Sobre el autor
Javier Garcia Blanco

Periodista y fotógrafo especializado en temas de arte, historia y viajes. Ha publicado sus trabajos en medios como El Mundo, GEO, Lonely Planet, Condé Nast Traveler Destinos, entre otros. Autor de varios libros, como Historia negra de los Papas, Ars Secreta o Héroes y villanos. Fue jefe de edición de Año/Cero, y actualmente dirige el magazine de viajes y cultura Wanderer.es

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