Misterios
29/10/2025 (08:00 CET) Actualizado: 29/10/2025 (08:00 CET)

Algo golpeó un avión cuando volaba sobre Utah

Un extraño impacto a 36 000 pies obliga a desviar un vuelo de United Airlines y reabre el debate sobre los misterios del cielo

Josep Guijarro

Periodista y escritor

29/10/2025 (08:00 CET) Actualizado: 29/10/2025 (08:00 CET)
Así quedó el cristal tras el impacto
Así quedó el cristal tras el impacto

El 16 de octubre, a las seis en punto de la mañana, el vuelo 1093 de United Airlines despegó del aeropuerto de Denver rumbo a Los Ángeles.

El Boeing 737 MAX 8 surcaba el amanecer sobre las Montañas Rocosas, dejando atrás una estela dorada en la que, aparentemente, nada podía interrumpir la rutina del aire. Pero, a unos 200 kilómetros de Salt Lake City, cuando el aparato alcanzaba los 36.000 pies de altitud —allí donde no llegan los pájaros ni los drones—, algo golpeó el parabrisas.

Fue un impacto seco, violento. En cuestión de segundos, una de las capas del cristal laminado del cockpit se fracturó en una telaraña de grietas, mientras el comandante informaba al control aéreo de una “emergencia inusual”. El avión inició un descenso controlado y aterrizó en Salt Lake City, estado de Utah sin pérdida de presión. No obstante el misterio ya se había instalado entre los pasajeros: ¿qué había chocado contra el avión a esa altura?

El comandante Mark Weber subió algunas imágenes a Internet. Se le ve el brazo ensangrentado, el pedestal del avión lleno de fragmentos de cristal y la ventanilla derecha del avión hecha añicos ¿Qué pudo pasar?

El comandante Weber quedó herido por algo misterioso que golpeó la ventanilla del avión
El comandante Weber quedó herido por algo misterioso que golpeó la ventanilla del avión

Las primeras hipóteis fueron casi automáticas. Algunos hablaron de granizo errante, aunque las condiciones meteorológicas eran estables y a doce kilómetros de altura no suelen darse este tipo de hielos. Otros mencionaron micrometeoritos, fragmentos diminutos de roca espacial que a veces se desintegran al rozar la atmósfera, pero no había ni rastro en el interior de la cabina. Sin embargo, el tipo de daño —una capa rota, con posibles marcas de quemadura— parecía demasiado localizado, demasiado preciso para un fenómeno natural.

Entonces surgió la hipótesis más inquietante: ¿y si el impacto procedía de algo que no debía estar allí? Un objeto invisible, o al menos indetectable por los radares. Las redes se llenaron de especulaciones. Algunos recordaron antiguos informes de pilotos que afirmaban haber visto “orbes metálicos” o luces erráticas cerca de sus aparatos, justo antes de experimentar interferencias o daños estructurales.

Durante días, el caso del vuelo 1093 alimentó titulares y foros de aviación. Hasta que, desde España, una noticia comenzó a arrojar luz… o más bien, una sombra con nombre propio. El portal tecnológico Omicrono, de El Español, publicó que la causa podría haber sido un globo meteorológico de la empresa WindBorne Systems. Estos ingenios flotan al son del viento recopilando datos atmosféricos durante semanas. Uno de ellos, admitió la compañía, pudo encontrarse “en la trayectoria del avión”.

Un globo. Tan simple y tan inquietante. Pero, ¿Cómo es posible? 

La altitud de los globos estratosféricos es precisamente esa capa de la atmósfera,es decir, entre 59.000 y 121.000 pies de altitud. ¡Eso es mucho más alto que los aviones comerciales, que suelen volar entre 30.000 y 40.000 pies!

Porque si la explicación es esta... ¿Cómo es que el radar no lo detectó?

El pedestal del avion lleno de cristales y un lastre de arena de un globo
El pedestal del avion lleno de cristales y un lastre de arena de un globo

Un globo es una masa visible desde la distancia. Lo que algunos argumentan es que el impacto se produjo, no contra el globo en sí, sino con un lastre de arena que utilizan eventualmente para regular su altura.

Si eso se demuestra y no es un encubrimiento, demuestra la fragilidad del cielo comercial: un objeto inerte, casi invisible, capaz de herir a un piloto y agrietar un parabrisas reforzado. Pero si no lo fue… si el golpe no provino de un globo, sino de algo que no refleja el radar ni deja restos reconocibles, el misterio continúa abierto.

Lo cierto es que el NTSB —la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte— aún no ha cerrado la investigación. Analizan fragmentos, datos de vuelo y rastros en la superficie del cristal. Y mientras tanto, la pregunta sigue flotando sobre Utah: ¿qué atravesó el amanecer a 11 000 metros de altura y golpeó el vuelo 1093?

Quizá, como tantas veces en la historia de la aviación, el cielo guarde sus propios secretos. 

Descubre más sobre este enigmático incidente: 

 

Sobre el autor
Josep Guijarro

Josep Guijarro es reportero de prensa, radio y televisión, además de autor de varios libros entre los que cabe destacar El secreto de los aliens (edición ampliada y actualizada en 2024 de Aliens Ancestrales) o Casualidad, que continúa la saga de su bestseller Coincidencias Imposibles. Es documentalista de la serie Extraterrestres (DMAX) y forma parte de los programas El Colegio Invisible y La Rosa de los Vientos, ambos en Onda Cero.

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