Una cámara trampa confirmó la leyenda mapuche del anchimallén
Una trampa fotográfica de la Universidad de Magallanes captó misteriosos destellos en una zona sin presencia humana.
El 21 de enero de 2025, en medio de la vasta soledad de la Patagonia chilena, una cámara automática de un proyecto científico de la Universidad de Magallanes (UMAG) captó algo que ni fauna ni investigadores esperaban: tres destellos de luz en un lapso de segundos, en una zona sin asentamientos ni caminos, y tan remota que la intervención humana moderna apenas llega.
La cámara formaba parte de un monitoreo de vida silvestre —65 dispositivos instalados para estudiar al Gato Pajero, una especie autóctona en retroceso— cuando las imágenes se desviaron del objetivo inicial. Tres fotografías consecutivas muestran una serie de luces que aparecen a lo lejos, se aproximan y permanecen encendidas frente al lente, como si hubieran decidido ser vistas.
La UMAG decidió entonces compartir las imágenes con organismos oficiales como la SEFAA (Sección de Estudios de Fenómenos Aéreos Anómalos) de la DGAC, así como con el Museo OVNI de La Serena, precisamente para someter el hallazgo a un análisis riguroso.



Cuando la ciencia se encuentra con la leyenda
Según el biólogo Alejandro Kusch, las luces se captaron desde una vega sin presencia humana cercana, y el dispositivo estaba equipado con sensores infrarrojos de movimiento que dificultan los falsos positivos. Pero al intentar explicar el fenómeno desde la ciencia, apareció también el eco de la tradición: los mapuches del sur de Chile y Argentina hablan del anchimallén, también conocidas como “malas luces” —esferas de luz que, según la cosmovisión ancestral, son espíritus que se manifiestan en praderas y montañas, presagiando desgracias o muertes.
Los investigadores han considerado hipótesis como insectos que disparan cámaras trampa o incluso rayos esféricos —un fenómeno físico extremadamente raro en el que una esfera de plasma se forma y se desplaza antes de disolverse—. Sin embargo, los registros están en una zona donde no había tormenta eléctrica, y la velocidad estimada de desplazamiento (cerca de 947 km/h en algunos análisis preliminares) excede lo común para un fenómeno atmosférico típico.

Este nuevo episodio reactiva lo que en julio ya documentamos en el verano: cómo la ciencia chilena tropieza con lo inexplicable. Allí señalábamos que fenómenos luminosos aislados en la Patagonia habían sido ignorados por la comunidad científica dominante. Ahora, que una universidad haya decidido publicar las imágenes y buscar colaboración externa, cambia el tono: ya no es solo mito ni avistamiento anecdótico.
¿Es acaso un fenómeno natural extraño, un fallo técnico o algo más profundo que conecta la cámara moderna con la leyenda ancestral? ¿Podrían las “luces invisibles” que la tradición mapuche llamó anchimallén ser una manifestación de procesos físicos desconocidos, de energías que aún no comprendemos? Y aún más inquietante: ¿qué sucede cuando la ciencia contemporánea capta lo que la tradición describe desde hace siglos?
Diez años para investigarlo
El equipo de la UMAG, coordinado por el investigador Rodrigo Bravo Garrido, ya ha anunciado que el proyecto continuará durante al menos una década, instalando nuevas cámaras y sensores en la zona para intentar capturar de nuevo el fenómeno y descartar fallos instrumentales. Esta decisión es un reconocimiento: lo que se ha visto merece ser vigilado, medido e interpretado.
Y mientras tanto, lo que tenemos es un relato doble: la imagen moderna de tres fotogramas en la Patagonia… y la voz antigua de la leyenda mapuche. Un diálogo entre ciencia y misterio que nos interpela: ¿qué dejamos fuera cuando descartamos lo no explicable porque “la ciencia no lo tiene resuelto”? Y sobre todo: ¿cuántos fenómenos similares han sido enterrados bajo el silencio cuando bastaba un sensor, una cámara trampa o la disposición de una universidad para documentarlos?
En la inmensidad de la Patagonia, las luces se fueron. Pero la pregunta permanece más viva que nunca.








Comentarios
Nos interesa tu opinión