Ovnis y vida extraterrestre
09/06/2026 (11:05 CET) Actualizado: 09/06/2026 (11:09 CET)

La CIA busca humanos con ADN extraterrestre

Un informante vinculado al Programa de Visión Remota asegura que la CIA diseñó un acceso encubierto a millones de perfiles genéticos en busca de marcadores no humanos.

Josep Guijarro

Periodista y escritor

09/06/2026 (11:05 CET) Actualizado: 09/06/2026 (11:09 CET)
La CIA busca linajes extraterrestres en las bases genéticas humanas
La CIA busca linajes extraterrestres en las bases genéticas humanas

Si alguna vez has cedido tu ADN a una empresa de genealogía genética para conocer tu genealogía, conviene que sepas que hay quien asegura que la CIA revisó ese material buscando algo muy distinto.

Una noticia publicada a finales de mayo por el New York Post y reproducida inmediatamente por NewsNationVice y Daily Mail, tiene todos los ingredientes para el vértigo: espías psíquicos, híbridos alienígenas rubios viviendo en los Rockies de Colorado, y un analista de la CIA que supuestamente creó una puerta trasera hacia los servidores de 23andMe y Ancestry.com. La pregunta que nadie en la prensa mayoritaria se ha atrevido a formular con claridad es si estamos ante una denuncia genuina o ante un episodio calculado de desinformación dentro del actual proceso de desclasificación UAP.

La cadena de testimonios

El relato parte de Jason Reza Jorjani, filósofo y escritor estadounidense de origen iraní, quien lo expuso en el podcast American Alchemy. Jorjani afirmó que fue el veterano del Ejército Lyn Buchanan quien le reveló la existencia de un programa de la CIA para rastrear bases de datos genéticas como 23andMe y Ancestry en busca de marcadores vinculados a seres no humanos. Buchanan, por su parte, asegura haber sido un "espía psíquico" dentro del Programa de Visión Remota de la CIA, que investigaba si los individuos podían usar la percepción extrasensorial para obtener inteligencia sobre objetivos distantes.

El sargento primero Lyn Buchanan
El sargento primero Lyn Buchanan

Buchanan habría revelado a Jorjani que el ex analista de la CIA Christopher "Kit" Green ideó un método encubierto para acceder a ambas plataformas y cribar a sus usuarios en busca de una "varianza genética" específica vinculada a seres extraterrestres. La traducción operativa de esta acusación es que la agencia de inteligencia más poderosa del mundo habría estado construyendo un censo silencioso de seres híbridos entre humanos y visitantes no humanos.

«La CIA quiere cazarlos. Viven en pequeños pueblos de los Rockies de Colorado y pasan desapercibidos porque parecen escandinavos muy altos» — Jason Reza Jorjani, podcast American Alchemy, mayo de 2026

Los alienígenas en cuestión serían los llamados "Nórdicos": seres de aspecto humanoide, cabello rubio, ojos azules y rasgos escandinavos, que habrían vivido integrados en la sociedad humana durante generaciones. Buchanan habría llegado a conocer la existencia de este programa, según Jorjani, cuando tres individuos que afirmaban ser Nórdicos le abordaron en un restaurante para pedirle ayuda para escapar de sus supuestos perseguidores de la CIA.

Perfil

Christopher "Kit" Green

El hombre en el centro de la acusación

Christopher Canfield Green es uno de los personajes más enigmáticos en la intersección entre los servicios de inteligencia y la investigación UAP. Su trayectoria resulta lo suficientemente documentada como para tomarlo en serio y lo suficientemente ambigua como para no tomarlo al pie de la letra.

Dr Christopher Green
Dr Christopher Green
1969 Se incorpora a la CIA como analista en la Oficina de Inteligencia Científica (OSI). Obtiene su doctorado en Neurofisiología ese mismo año.
1972 El físico Harold Puthoff le escribe sobre los experimentos de magnetómetro en el Stanford Research Institute, iniciando una relación central para el programa de Visión Remota. Green ocupa lo que se conocía como el "Life Science Desk" de la agencia.
1970s Supervisa directamente los experimentos de la CIA con Uri Geller. Como jefe de la rama de ciencias de la vida en la Oficina de Inteligencia Científica, es el principal apoyo institucional del programa Stargate dentro de la agencia.
1979–1983 Recibe la Medalla de Inteligencia Nacional de la CIA por trabajo en un "proyecto clasificado". Coincide con los años en que recibía al investigador ufólogo Bruce Maccabee en la sede de Langley para ser informado sobre casos UAP.
1985 Abandona la CIA. Pasa a trabajar en General Motors como responsable de tecnología biomédica y política tecnológica para Asia-Pacífico.
2000s–2010s Regresa a la medicina activa. Ejerce como especialista en neuroimagen forense y medicina forense en el Wayne State University School of Medicine y el Detroit Medical Center. Colabora con el programa AAWSAP de la DIA como analista de lesiones atribuidas a fenómenos UAP.

El dato cronológico más incómodo para la acusación que pesa sobre Green: abandonó la CIA años antes de que se fundaran tanto 23andMe como Ancestry. 23andMe fue creada en 2006; Ancestry lanzó sus servicios de ADN al consumidor en 2012. Si Green diseñó ese supuesto acceso encubierto, lo habría hecho desde fuera de la agencia y en colaboración con estructuras que la denuncia no ha logrado precisar.

Quienes han estudiado su figura advierten de que Green es el prototipo del "hombre espejismo": verificablemente vinculado a los servicios de inteligencia, pero con una presencia en la ufología tan constante que resulta imposible delimitar dónde termina la creencia personal y dónde empieza el contrainteligencia. Nunca ha negado su relación con los programas de percepción extrasensorial; tampoco ha confirmado jamás los detalles más comprometedores que le atribuyen.

La fuente de la fuente de la fuente

La estructura testimonial del relato merece atención detenida. No es Buchanan quien habla directamente: es Jorjani quien relata lo que Buchanan le contó sobre lo que Green supuestamente hizo. Tres grados de separación entre la acusación y el acusado, sin un solo documento, sin un solo registro filtrado, sin ningún tipo de verificación independiente.

Jason Jorjani reveló la existencia de un programa de la CIA para rastrear bases de datos genéticas
Jason Jorjani reveló la existencia de un programa de la CIA para rastrear bases de datos genéticas

El propio Jorjani no es un testigo neutral. El filósofo es conocido por sus libros sobre mitología iraní y fenómenos sobrenaturales, así como por sus pasadas asociaciones con movimientos políticos de extrema derecha. Fue cofundador de la AltRight Corporation junto a Richard Spencer, lo que no invalida automáticamente cualquier cosa que afirme, pero sí obliga a aplicar un escrutinio adicional sobre sus motivaciones y su fiabilidad como transmisor de información sensible.

Lyn Buchanan, por su parte, lleva años afirmando públicamente haber participado en los experimentos de visión remota de la CIA durante la Guerra Fría. Su participación en el Programa Stargate está dentro de lo plausible: el programa existió, fue real y fue desclasificado en 1995. Pero la distancia entre "participé en experimentos de espionaje psíquico" y "me reuní con extraterrestres nórdicos en un restaurante" es sideralmente grande.

El problema de la privacidad genética

Paradójicamente, el elemento más peligroso de esta historia no es el ADN alienígena, sino la pregunta que queda flotando cuando se retira el ruido: ¿Qué hacen los gobiernos con los datos genéticos que millones de ciudadanos han entregado voluntariamente a empresas privadas?

Tanto 23andMe como Ancestry operan plataformas de análisis genético a gran escala utilizadas por decenas de millones de clientes, principalmente para genealogía e información sobre predisposiciones de salud. 23andMe ha declarado que prioriza la privacidad y la protección de datos de sus usuarios, mientras que Ancestry describe su base de datos como la red de ADN de consumo más grande del mundo, con decenas de millones de perfiles. La pregunta sobre quién más tiene acceso a esa información —con orden judicial, sin ella, o a través de mecanismos técnicos no publicitados— es absolutamente legítima y no requiere de Nórdicos en los Rockies para justificarse.

La historia llegó en un momento en que varios asuntos reales ya se superponen: el renovado interés público en los fenómenos anómalos no identificados, la historia documentada del gobierno con la visión remota, y las preocupaciones sobre qué ocurre con los datos genéticos privados una vez que las personas los entregan a compañías privadas. Diluir esas preocupaciones reales en el caldero del folklore alienígena es, en sí mismo, un servicio a quienes prefieren que no se formulen.

Análisis crítico

¿Denuncia genuina o ruido calculado? Las señales de alarma

En el actual contexto de desclasificación UAP —con el portal PURSUE de la administración Trump en war.gov/UFO, los archivos del Pentágono liberados en mayo de 2026, y el Congreso empujando activamente hacia la transparencia— cualquier información que llegue al espacio público debe ser examinada también como posible operación de gestión del relato. La coincidencia no existe en este terreno.

  • Cadena testimonial imposible de verificar. La acusación recorre tres niveles: Jorjani → Buchanan → Green. Ninguna de las partes ha aportado un solo documento, correo electrónico, contrato o cualquier otra prueba material.
  • Imposibilidad cronológica. Green dejó la CIA en 1985. 23andMe y Ancestry no existían. Si la acusación es cierta, implica que Green mantuvo acceso o influencia operativa sobre la agencia durante décadas después de abandonarla, extremo que nadie ha documentado.
  • Fuente con historial ideológico problemático. Jorjani, el único canal del relato, tiene vínculos documentados con el movimiento alt-right, lo que genera interrogantes sobre sus motivaciones al divulgar una historia que asocia extraterrestres con rasgos físicos nórdicos —rubios, altos, ojos azules— y la idea de una "hibridación saludable para el planeta".
  • Ausencia de respuesta oficial. La CIA, el Pentágono, 23andMe y Ancestry no han confirmado ni desmentido nada. El silencio institucional puede leerse en cualquier dirección, pero su sistematicidad en este caso resulta llamativa.
  • El momento es demasiado oportuno. La historia estalló exactamente cuando el debate sobre privacidad genética y sobre las bases de datos biométricas en manos de empresas privadas alcanzaba máxima relevancia política. Introducir la variable "ADN alienígena" contamina un debate legítimo sobre privacidad con material tan extraordinario que resulta imposible de tomar en serio sin evidencia.

La desinformación eficaz no funciona inventando todo de cero: utiliza personajes reales, programas que existieron y preocupaciones legítimas, y los mezcla con afirmaciones inverificables que garantizan el ridículo de cualquier investigación seria. El Programa de Visión Remota existió. La CIA ha espiado bases de datos comerciales. Kit Green fue un analista real. Todo lo demás, por el momento, es relato.

Las cuatro especies extraterrestres más reportadas
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La amplificación del ruido

La historia fue publicada originalmente por el New York Post el 26 de mayo de 2026 y en pocas horas había sido recogida por NewsNationViceDaily Mail y decenas de medios de menor rango. Ross Coulthart, periodista australiano con una de las agendas más activas en la cobertura UAP, la compartió en sus redes, otorgándole una visibilidad que va mucho más allá de su valor probatorio.

Este patrón —información extraordinaria, fuente indirecta, amplificación masiva, silencio institucional— es exactamente el que los investigadores serios del fenómeno ovni llevan años señalando como característico de las operaciones de gestión de la percepción pública. No se trata de descartar que la CIA pueda tener programas clasificados relacionados con biología y fenomenología no humana: el historial de la agencia justifica sospechar de casi todo. Se trata de exigir el mismo estándar probatorio que se exigiría a cualquier otra afirmación de esta magnitud.

En el actual proceso de desclasificación, algunas revelaciones son genuinas y merecen cobertura rigurosa. Otras parecen diseñadas para contaminar el espacio informativo con material tan espectacular que resulte imposible distinguir entre lo verificable y lo fantástico. La CIA y el ADN de los Nórdicos en Colorado puede ser cualquiera de las dos cosas. Y esa ambigüedad, precisamente, es la que hace que la historia sea útil para quienes no quieren que se investiguen las preguntas correctas.

Sobre el autor
Josep Guijarro

Josep Guijarro es reportero de prensa, radio y televisión, además de autor de varios libros entre los que cabe destacar El secreto de los aliens (edición ampliada y actualizada en 2024 de Aliens Ancestrales) o Casualidad, que continúa la saga de su bestseller Coincidencias Imposibles. Es documentalista de la serie Extraterrestres (DMAX) y forma parte de los programas El Colegio Invisible y La Rosa de los Vientos, ambos en Onda Cero.

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