'Pescan' ovnis en el Valle del Cauca
La supuesta esfera grabada en vídeo por “cazadores de ovnis” colombianos resulta estar colgada de un sedal de pescar
El periodista mexicano Jaime Maussan, infatigable defensor de los "no humanos", ha vuelto a subirse al tren del sensacionalismo en un nuevo episodio de su programa Interestelar, donde presentó con solemnidad un nuevo vídeo, grabado con una cámara GoPro en las montañas de Mulaló, en el Valle del Cauca (Colombia) que muestra una esfera metálica y brillante cruzando el encuadre por el cielo.
A diferencia de los tres vídeos previos de la misma región, dos obtenidos en Buga por María y José (que no son parte de la Sagrada Familia) y el de Yumbo, las imágenes han sido obtenidas por una cámara fija y, por consiguiente, no sigue la trayectoria del misterioso objeto... misterioso hasta que alguien con más agudeza que fe –me refiero al escéptico Mick West– ha detectado en el vídeo lo que parece un hilo de pescar iluminado por el sol. Un hilo que delata no solo el fraude, sino una voluntad explícita de engañar.
La esfera cruza el encuadre dos veces, brilla por el sol y parece reflejar el entorno vegetal, lo que en principio podría haberle dado cierta credibilidad... hasta que el sedal hizo su entrada triunfal.
It's the vertical highlight above and slightly to the right of the sphere. You can't see the whole line, just the highlight. pic.twitter.com/qPmv8Nak4f
— Mick West (@MickWest) July 16, 2025
No estamos ante un simple error de interpretación. Para colmo, las cámaras que captaron la “evidencia” fueron colocadas nada menos que por David Vélez “el Potro” y William Zúñiga, ahora reconvertidos en "cazadores de ovnis". ¿En qué momento el ingeniero que visitaba la plantación de azúcar de Yumbo se convirtió a ufólogo? Y, además, aparece junto a "el Potro", el empresario que difundió los dos vídeos de Buga a través de su canal de YouTube y que proporcionó a Maussan la esfera recuperada por su primo, José Arias Restrepo, en una surrealista odisea campestre entre lianas, y nos recuerdan –con tono casi heroico– que ellos no son como “esos youtubers sentados criticando desde su sala”. Hombre, no. Ellos están en el monte, colgando esferas con sedal como quien pesca ovnis.

Mick West, veterano desmontador de fraudes, compartió en X una imagen ampliada donde se observa lo que él identifica como un hilo de pesca iluminado por el sol. Puede parecer un truco de aficionado, pero resulta efectivo para quienes quieren creer.
Here's a more phone-friendly crop of the video showing a "Buga Sphere" held up by fishing line. pic.twitter.com/WKdp4gN8dg
— Mick West (@MickWest) July 15, 2025
Como si de una segunda venida se tratase, el nuevo vídeo de la esfera fue acompañado por un sesudo análisis forense de un grupo ítalo-guatemalteco formado por José Manrique Godoy, Giuseppe Iurescia y
Alessandro Cataneo, que concluyó –con toda la solemnidad que otorgan las palabras “codec H.264” y “frecuencia de 30 fps”– que el archivo es auténtico, sin manipulación digital. No dijeron nada del hilo de pescar. Quizás se les pasó entre píxel y píxel.
No se necesita una inteligencia no humana para notar que hay un hilo ahí
Y eso es lo más doloroso: la atención al detalle de quienes buscan apoyar estas evidencias no parece alcanzar los niveles de la comunidad escéptica. No se necesita una inteligencia no humana para notar que hay un hilo ahí. Solo una humana con buena vista y sentido común. Es precisamente esto lo que alimenta el desencanto. Porque cuando uno duda del cuento del pastor y el lobo, pero finalmente le da el beneficio de la duda por los testigos presentados (como fue mi caso con las esferas de Buga y Yumbo), y luego ve que el lobo es de peluche... lo único que queda es la decepción.
Que Maussan sea el portavoz de estos materiales no ayuda. Su historial de momias alienígenas, bebés extraterrestres y sarcófagos del despropósito convierte cualquier nueva “revelación” en una parodia de sí misma. Y sin embargo, ahí están: miles de personas dispuestas a creer. Porque más que fe en lo inexplicable, lo que muchos tienen es fe en el que lo explica.

Esta historia, como tantas otras, se deshace con un simple tirón de hilo. Literal. Y cuando los protagonistas del vídeo son los mismos que colocaron las cámaras, la duda no solo es razonable. Es inevitable.
Ojo. Las esferas existen. En el mismo programa se hace referencia a otros casos en otros países, incluido Colombia o España. Quizá incluso podríamos hablar de una oleada global, sensores inteligentes, de una red inteligente que nos monitoriza. Pero si las pruebas cuelgan de un sedal, el misterio deja de ser incógnita para convertirse en espectáculo. Y a estas alturas, más que un platillo volador, lo que algunos están vendiendo es puro circo aéreo.








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