Ovnis y vida extraterrestre
04/12/2025 (13:45 CET) Actualizado: 04/12/2025 (13:45 CET)

Una réplica que deja a Rubio sin coartada

La rectificación de marco Rubio sobre los programas secretos UAP provoca una furiosa respuesta: Acusan a Washington de frenar la transparencia

Josep Guijarro

Periodista y escritor

04/12/2025 (13:45 CET) Actualizado: 04/12/2025 (13:45 CET)
Se resquebraja la confianza en que Trump vaya a divulgar la existencia de extraterrestres
Se resquebraja la confianza en que Trump vaya a divulgar la existencia de extraterrestres

Las réplicas del terremoto desatado por la intervención de Marco Rubio en la entrevista con Sean Hannity amenazan ahora la credibilidad del propio secretario de Estado. La pregunta es inevitable: ¿ha dado marcha atrás obligado por sus nuevas responsabilidades diplomáticas? ¿Forma parte de una estrategia?

Rubio insiste en que la entrevista para The Age of Disclosure fue realizada “hace tres o cuatro años”, cuando aún era senador. En su nueva versión —mucho más cauta, casi anestesiada— afirma que el documental habría “sacado de contexto” sus declaraciones para “vender un programa”. Un brochazo de pintura institucional que pretende tapar un mensaje mucho más explosivo: el de un político que, cuando era libre de hablar, describió la existencia de programas secretos de recuperación de tecnología no humana. Y que ahora, desde la silla delicada de la diplomacia, finge no recordar lo que dijo.

El problema para Rubio es que la memoria de los periodistas sí funciona.
Y la de Michael Shellenberger, aún más.

Algunos objetos descritos en el documento Immaculate Constellation
Algunos objetos descritos en el documento Immaculate Constellation

Shellenberger fue quien entregó al Congreso la documentación sobre el programa secreto Immaculate Constellation, una filtración que —según sus fuentes— provenía del mismo entorno político donde Rubio se movía antes del salto al Departamento de Estado. Y aquí empieza el choque tectónico. El día exacto de la entrevista con Hannity, Shellenberger publicó en Public un artículo rotundo: “Nos dirigimos hacia una divulgación masiva”, afirmó, citando fuentes próximas al propio Rubio que hablaban de una hoja de ruta, de un proceso en marcha y de un consenso interno que el senador identificaba como irreversible.

Por eso, cuando Rubio apareció bajando el tono y sugiriendo que todo fue “edición maliciosa”, Shellenberger reaccionó. Y no con un susurro.

Rubio intenta apagar un incendio con un vaso de agua burocrática

Según el periodista, el retroceso de Rubio no solo es políticamente sospechoso, sino históricamente irresponsable. El secretario de Estado —recuerda Shellenberger— no desmintió los hechos que él mismo narró en cámara: no negó la existencia de programas ocultos, no negó que múltiples congresistas recibieron informes clasificados sobre fenómenos aéreos anómalos, no negó que personal militar describió vehículos recuperados. Lo único que negó, curiosamente, fue su propia contundencia pasada.

Para Shellenberger, Rubio intenta apagar un incendio con un vaso de agua burocrática. Pero el fuego ya está demasiado extendido: en la comunidad UAP, en el Congreso y entre quienes conocen de cerca cómo funcionan los programas de acceso especial. Su respuesta, aunque diplomática, no altera el dato esencial: si Rubio mintió antes, es grave; si miente ahora, es peor.

Un fotograma del documental con Marco Rubio
Un fotograma del documental con Marco Rubio

Lo más inquietante para el lector de misterio es la lectura entre líneas. Un Rubio libre, sin cartera diplomática, hablaba de estructuras clandestinas, fragmentos recuperados y acceso ultrarrestringido a materiales no humanos. Un Rubio secretario de Estado prefiere culpar a un “montaje” y esconder la cabeza bajo la alfombra geopolítica. Shellenberger interpreta este giro como una señal inequívoca: hay presiones. Y no precisamente desde Hollywood.

Porque si algo deja claro la respuesta del periodista es que no piensa dejar caer el relato. “Mis fuentes no han cambiado”, dice en el videocomunicado. “Lo que ha cambiado es el cargo de Rubio”. Una frase afilada que, en esencia, plantea el verdadero dilema: ¿estamos ante un político que se retracta para proteger intereses mayores… o ante un diplomático que ha tropezado con un secreto demasiado grande incluso para él?

En un escenario donde las piezas del puzle comienzan a encajar —Immaculate Constellation, los testigos militares, las filtraciones cruzadas— la figura de Rubio emerge como un epicentro movedizo. Y Shellenberger, lejos de retirarse, transforma su respuesta en un recordatorio incómodo: la divulgación no depende de un político que titubea, sino de un sistema que ya hace aguas por demasiados sitios.

Si la intención del secretario de Estado era enfriar el clima, solo ha conseguido avivar las sospechas y movilizar el activismo ufológico. Y, sobre todo, ha logrado que Michael Shellenberger —ese periodista incómodo que lleva años anunciando lo inevitable— vuelva a levantar la voz. Con una advertencia que resuena como un trueno: la verdad no retrocede porque un político cambie de despacho.

Sobre el autor
Josep Guijarro

Josep Guijarro es reportero de prensa, radio y televisión, además de autor de varios libros entre los que cabe destacar El secreto de los aliens (edición ampliada y actualizada en 2024 de Aliens Ancestrales) o Casualidad, que continúa la saga de su bestseller Coincidencias Imposibles. Es documentalista de la serie Extraterrestres (DMAX) y forma parte de los programas El Colegio Invisible y La Rosa de los Vientos, ambos en Onda Cero.

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