Ovnis y vida extraterrestre

Tunguska: el cráter de la discordia

Uno de los sucesos más enigmáticos de la historia sigue siendo objeto de estudios científicos. Ahora, estudiosos italianos han descubierto el cráter dejado por el objeto que se estrelló en Tunguska en 1908.

1 de Septiembre de 2007 (00:00 CET)

Tunguska: el cráter de la discordia
Tunguska: el cráter de la discordia
En menos de un año se cumplirá un siglo desde que la tierra tembló en Siberia. Desde entonces sigue siendo un misterio la causa que provocó la gigantesca desvastación de la taiga –2.100 km2– tras la explosión en el cielo de un objeto desconocido de grandes dimensiones. Pero los científicos e investigadores no han dejado de buscar una respuesta. La última llega desde Italia. Y es que según los miembros del departamento de Física de la Universidad de Bolonia, un pequeño lago que se encuentra a pocos kilómetros del epicentro de la explosión podría ser el cráter provocado por un fragmento del asteroide que originó la detonación a las 07.17 horas del 30 de junio de 1908. Se resolvería así un gran misterio… Más potente que Hiroshima A 400 km de distancia, los habitantes de la taiga cayeron al suelo como empujados por una fuerza invisible. El conductor del tren Transiberiano tuvo que detenerse, por miedo a que descarrilara. Y dicen que la luz generada fue tan grande que incluso en Europa era posible leer el periódico en mitad de la noche. Afortunadamente, la explosión se produjo en una zona completamente deshabitada. De haber acontecido sobre una ciudad como la Nueva York actual, todo habría quedado destruido, puesto que la explosión se ha calculado en 15 megatones de potencia, mucho más poderosa que la explosión atómica de Hiroshima. Fue la mayor detonación de la que existe constancia desde que el hombre es hombre. En 1999, varios investigadores italianos alcanzaron el lugar. Los efectos de la explosión todavía eran visibles. En los árboles de la zona se observaban anomalías que ya fueron descubiertas por el científico ruso Leonid Kulik, que encontró cómo decenas de miles de árboles aparecían tumbados en forma de mariposa. Además, al examinar los anillos que marcan la edad de dichos árboles, encontró alteraciones en los correspondientes a después de 1908. Si a esto sumamos la muerte de varias personas por extrañas enfermedades después del evento, la tesis de que "aquello" emitía un poderosa carga radiactiva siempre ha estado presente. Estas anomalías eran visibles en 1999, cuando llegaron al lugar los científicos transalpinos. Además, averiguaron que en los árboles seguían manifestándose extraños efectos. Sin embargo, en la búsqueda de un modelo que explicara el hecho dedicaron todos sus esfuerzos a intentar resolver el misterio de la ausencia de cráter. ¿Un lago? ¿Un cráter? Y fue embarcados en esta misión cuando dieron con un lago llamado Cheko. No sólo tenía forma de embudo, lo cual les llamó la atención, sino que no hallaron ni mapas ni testimonios ni registros de la existencia del mismo antes de 1908. Eso les llevó a tomar muestras de la superficie y de algunos sedimentos que fueron llevados a Italia para ser analizados en laboratorios oficiales. Tras los análisis de 110 muestras, los investigadores italianos han presentado en la revista Terra Nova los resultados preeliminares, según los cuales dicho lago podría haberse formado como consecuencia de la caída de un fragmento del objeto tras explosionar en el aire. Además, se ha localizado iridium en la zona, lo cual podría ser un indicativo de que el objeto era un gran meteorito. También han concluido que la ubicación del lago Cheko es coincidente con la esperable de un fragmento del objeto tras la explosión. Dicho fragmento –según los científicos italianos– tendría unos diez metros de diámetro y habría impactado a una velocidad relativamente lenta. Lo justo, eso sí, para crear un agujero de 300 m de diámetro, que son los que tiene el lago de la discordia… Y es que, pese a todo, existen elementos para la duda. Uno de ellos es el hecho de que, en torno al lago, existen árboles cuya edad supera los cien años, lo cual indicaría que –pese a no existir constancia de su existencia– el lago podría ser anterior a 1908. Otras de las críticas que formulan algunos científicos, como Gareth Collins, del Colegio Imperial de Londres, es que en caso de ser fruto del evento, deberían existir otros cráteres en la zona similares. Nuevas respuestas en 2008, porque al hilo del centenario del suceso los investigadores italianos volverán a la zona. Será la tercera expedición que efectúen los estudiosos italianos, que en los últimos años se han convertido en la referencia a seguir para conocer más sobre Tunguska. Bruno Cardeñosa
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