Hechos paranormales

Pruebas científicas de la mediumnidad

Los médiums han sido consultados, en todas las épocas y todas las sociedades. Pero, ¿de dónde procede realmente la información que canalizan? ¿Del más allá o de algún desconocido rincón de su cerebro?

Josep Guijarro

Periodista y escritor

19 de Septiembre de 2019 (16:00 CET)

Pruebas científicas de la mediumnidad
Pruebas científicas de la mediumnidad

En sus inicios los médiums, practicantes del espiritismo, atrajeron la atención de numerosos científicos curiosos por saber qué se escondía detrás de aquellas misteriosas manifestaciones. Personajes como Charles Richet, Hodgson, Barret o Du Prel se vieron seducidos por aquellas sesiones en las que, incluso, se materializaban los espíritus, dejaban visibles sus huellas, se movían los objetos o llovían cosas del techo. Pero, lamentablemente, la mayoría de aquellos sorprendentes fenómenos resultaron ser burdos fraudes a la luz de la ciencia y ésta terminó alejándose del espiritismo.

Pero ni todos los médiums son un fraude ni todos los espiritistas adolecen de espíritu crítico. Entre ellos se encuentra el psicólogo Jon Aizpurua que fue profesor de la Universidad Central de Venezuela. Y, para sorpresa de la mayoría, tales investigaciones existen a pesar de que no encuentren eco, ni siquiera, en los medios de comunicación especializados.

Especialmente significativos son los trabajos de la psicóloga Gilda Moura y el psiquiatra estadounidense Norman S. Don, representantes de la Fundación Kairos y la Universidad de Illinois, en Chicago, respectivamente. En el marco del I Foro Mundial de Espiritismo, presentaron un informe acerca de las intervenciones quirúrgicas realizadas en estado de trance en Brasil.

Su investigación se centró principalmente, en torno a nueve médiums-curanderos de Brasil que practicaban cirugía de manera rudimentaria como instrumentos cortantes. Según los autores, el psicocirujano accedía un estado cerebral de trance que denominaron hiperalerta. Los estudios llevados a cabo por ambos investigadores incluyen la observación de miles de pacientes, la grabación en vídeo de cientos de casos médicos, información fisiológica obtenida de médiums y pacientes, análisis preliminares de muestras de sangre y un estudio patológico a uno de los tumores extirpados. Don y Moura estudiaron el mapeo cerebral topográfico del médium durante su trance que reveló una actividad cerebral aumentada de 36 a 44 Hz.. Las muestras de sangre, mediante un análisis de varianza a dos criterios, revelaron una tendencia hacia una disminución en el recuento de linfocitos que resultó más pronunciada en el grupo bajo tratamiento. Los autores concluyen que a pesar de la falta de procedimientos de asepsia y de anestesia, sólo dos o tres casos registraron infección, shock o muerte.

Animada por esta primera incursión en el mundo de la canalización, Moura decidió verificar las actividades eléctricas del cerebro de 17 médiums espiritistas, 3 sanadores de efectos físicos, 24 contactados y 13 miembros de la Iglesia del Santo Daime cuya particularidad estriba en que ingieren ayahuasca (un potente alucinógeno) para entrar en estados místicos.

Los resultados de su encuesta fueron publicados en el prestigioso Journal of Scientific Exploration con el título de Topographic Brain Mapping of UFO Experiencers. En él aseguraba que, al entrar en estado de trance, los sujetos analizados registraban un patrón común de activación cortical de alta frecuencia (por encima de los 40 Hz.) que se correspondería con un Estado Alterado de la Conciencia.

Esta actividad cerebral se concentraba especialmente en los lóbulos frontales lo que, a juicio de Gilda Moura, envuelve la focalización y activa un proceso de atención.

En España también se han tomado algunas iniciativas para el estudio de la mediumnidad. En 1996, el grupo del padre Pilón sometió a un complejo examen a un conocido médium espiritista afincado en San Javier, Murcia. Tras la colocación de sensores entró en trance. Los técnicos del equipo tomaron lectura de la tensión arterial, temperatura basal y azúcar en sangre. El médium experimentó una hipoglucemia aguda durante el trance que, en condiciones normales, habría producido una lipotimia. Otros registros fueron igualmente desconcertantes como la tensión que se situó muy por debajo de su registro habitual (de 140-90 a 60-100) o la temperatura que llegó a los 38ºC durante la incorporación.

¿Prueban la peculiar actividad cerebral y los registros físicos que el médium está siendo «poseido» por otra consciencia que no es la suya? En absoluto. A la luz de los nuevos datos que la ciencia ofrece del mecanismo cerebral de los médiums resulta imposible determinar si las comunicaciones tienen una naturaleza espiritual o son tan sólo el reflejo de la psicología de quien los canaliza. La mediumnidad, pues, seguirá siendo la cara y la cruz del espiritismo.

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