Historia oculta
04/04/2022 (12:28 CET) Actualizado: 11/05/2022 (11:57 CET)

¿Una 'escritura' prehistórica?

Uno de los asuntos que más quebraderos de cabeza genera en los investigadores de la prehistoria es la aparición del primer método de comunicación simbólica

Javier Garcia Blanco

Periodista y fotógrafo

04/04/2022 (12:28 CET) Actualizado: 11/05/2022 (11:57 CET)
¿Una 'escritura' prehistórica?
¿Una 'escritura' prehistórica?

Los historiadores no tienen dudas al respecto: las primeras formas de escritura surgieron en el "Oriente fértil" hacia el cuarto milenio antes de nuestra era. Sin embargo, algunas evidencias prehistóricas descubiertas en los últimos años nos hacen pensar en la posibilidad de que el hombre del paleolítico pudiera haber desarrollado algún tipo de protoescritura como método de comunicación.

En marzo del año 2010, la revista PNAS sorprendía a los especialistas en prehistoria al publicar un trabajo del arqueólogo Pierre-Jean Texier en el que se detallaba un singular hallazgo realizado en la costa occidental de Sudáfrica. Allí, en un refugio rocoso llamado Diepkloof, los investigadores habían descubierto los restos de hasta 270 cáscaras de huevos de avestruz con una antigüedad de unos 60.000 años. Lo más importante, sin embargo, es que dichas cáscaras estaban "decoradas" con una singulares líneas rectas paralelas, a modo de "códigos de barras" del paleolítico.

Según el arqueólogo francés aquellos cazadores de Diepkloof utilizaban aquellos singulares trazos incisos para identificar a quién pertenecía cada cantimplora

Según la investigación de Texier, los antiguos habitantes de la zona empleaban aquellos huevos de avestruz como cantimploras durante sus incursiones por el desierto en busca de caza. Cuando realizaban travesías de varios días, procedían a enterrar los huevos-cantimplora bajo el suelo del desierto, de forma que a su regreso tuvieran una reserva de agua esperándoles para poder completar sin problemas el camino de vuelta. Según el arqueólogo francés, perteneciente al Centro Nacional de Investigación Científica de Francia, aquellos cazadores de Diepkloof utilizaban aquellos singulares trazos incisos, similares a códigos de barras, para identificar a quién pertenecía cada cantimplora. De estar en lo cierto, la hipótesis de Texier demostraría que aquellos Homo Sapiens de hace 60.000 años sentaron las bases de un primitivo sistema gráfico de comunicación. El hecho de que los bosquimanos actuales de Sudáfrica empleen un sistema parecido sugiere que el investigador galo podría estar en lo cierto. Curiosamente, no es esta la única evidencia de cierto tipo de protoescritura hace decenas de miles de años…

Cáscaras
 

Desde los primeros hallazgos de pinturas paleolíticas, los prehistoriadores habían detectado la presencia en algunas cuevas de extraños símbolos aparentemente sin sentido: puntos, aspas, líneas rectas y curvas, espirales, etc. Durante mucho tiempo se había pensado que estos símbolos eran simples "pruebas" de pincel o símbolos con un significado que nunca seríamos capaces de desentrañar. A comienzos del nuevo siglo, sin embargo, dos investigadoras canadienses propusieron un nuevo y sugerente camino de investigación. Durante algún tiempo, Genevieve von Petzinger, una estudiante en la Universidad de Victoria en la Columbia Británica (Canadá) se había sentido intrigada por el posible significado de estos extraños signos, así que decidió leer todo lo posible sobre la cuestión. Fue así como descubrió que nadie se había preocupado por comparar los distintos símbolos aparecidos en las numerosas cuevas con arte paleolítico, de modo que decidió afrontar el reto ella misma. Con la ayuda de la profesora April Nowell, de la misma universidad, Genevieve realizó un completísimo catálogo de los símbolos presentes en 146 cuevas francesas, cuyas pinturas abarcaban un periodo de 25.000 años (entre el 37.000 y el 12.000 antes de nuestra era).

¿Podían ser aquellos símbolos la evidencia de un primitivo y rudimentario sistema de comunicación escrito, existente miles de años antes de la aparición de la escritura?

Para su sorpresa, un total de 26 símbolos –idénticos entre sí y dibujados con el mismo estilo– se repetían en todas aquellas cuevas. Algunos de estos signos eran muy sencillos, como líneas o puntos, por lo que su aparición en distintas cuevas podía ser casual, pero otros más complejos también se repetían en todas ellas. Este curioso hallazgo llevó a las dos investigadoras a una sospecha: ¿podían ser aquellos símbolos la evidencia de un primitivo y rudimentario sistema de comunicación escrito, existente miles de años antes de la aparición de la escritura? Como era de esperar, la hipótesis de las dos investigadoras canadienses generó cierto revuelo en el ambiente académico cuando publicaron sus primeras conclusiones en un congreso de paleoantropología celebrado en abril de 2009 en Chicago. Sin embargo, su propuesta parece haber sido bien recibida por una parte importante de sus colegas, pues su hipótesis apareció publicada en las revistas Antiquity y Journal of Human Evolution, además de ser plasmadas en una exposición en el Museo de Historia Natural de la Smithsonian Institution.

Sobre el autor
Javier Garcia Blanco

Periodista y fotógrafo especializado en temas de arte, historia y viajes. Ha publicado sus trabajos en medios como El Mundo, GEO, Lonely Planet, Condé Nast Traveler Destinos, entre otros. Autor de varios libros, como Historia negra de los Papas, Ars Secreta o Héroes y villanos. Fue jefe de edición de Año/Cero, y actualmente dirige el magazine de viajes y cultura Wanderer.es

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