El vicepresidente de EE.UU. entra en el misterio OVNI por la puerta grande
¿Ángeles, demonios o pilotos interestelares? El vicepresidente de EE.UU. entra en el misterio OVNI por la puerta grande
El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, ha admitido públicamente que no está seguro de si los ovnis y los extraterrestres son realmente seres de otro planeta... o algo mucho más sobrenatural, tal vez ángeles o demonios.
Sí, lo ha dicho. Y lo ha dicho en serio.
La discusión sobre los Fenómenos Aéreos No Identificados (UAP por sus siglas en inglés), ha transitado en los últimos años de la periferia de la cultura popular al centro del escrutinio gubernamental y político en Estados Unidos. Este resurgimiento se debe, en parte, a las audiencias del Congreso y a los testimonios de exoficiales de inteligencia, como David Grusch, quienes han alegado la existencia de programas gubernamentales que poseen evidencia de naves de origen no humano.
El interés de Vance por los UAP no es casual. Durante una aparición en el Ruthless Podcast, el vicepresidente declaró estar "obsesionado" con el fenómeno y expresó su intención de "llegar al fondo" del misterio dedicando parte del receso del mes de agosto a su propia investigación. Vance añadió que el senador Marco Rubio estaba profundamente interesado en el tema y que habían discutido los archivos ovni durante su tiempo en el Senado, situando su curiosidad dentro de una preocupación bipartidista que ya tiene cabida en Washington
Pero lo más jugoso no fue su entusiasmo investigador, sino su reinterpretación del fenómeno. Vance aseguró ser un firme creyente de que existen “fuerzas espirituales actuando en el mundo físico que muchos de nosotros no vemos ni entendemos” . Y remató la faena insinuando que, más que naves de Zeta Reticuli, podríamos estar ante manifestaciones morales del bien y del mal.

Nada mal para un político del siglo XXI, en pleno auge de la inteligencia artificial y los telescopios espaciales capaces de detectar exoplanetas con atmósferas respirables. En lugar de pensar en civilizaciones tecnológicamente avanzadas, Vance propone que quizás los pilotos de los ovnis son entidades celestiales con carnet de ángel o demonio. Una disyuntiva fascinante... y bastante más antigua que la NASA.
Hay quien podría despachar estas ideas como una excentricidad más de un político que flirtea con el humor, pero conviene recordar que Vance no está solo en su fascinación. Según él mismo reveló, Marco Rubio —senador republicano y veterano en estas lides ufológicas— comparte esa curiosidad, y ambos habrían discutido en privado sobre los “archivos OVNI”. El misterio, parece, ha encontrado su lobby bipartidista en el corazón del poder norteamericano.
No es poca cosa: estas declaraciones llegan en plena era de audiencias en el Congreso sobre los UAPs (el nuevo término oficial para los OVNIs), con testimonios de exfuncionarios que aseguran que la humanidad no está sola en el cosmos. En ese contexto, Vance ha decidido reencuadrar el debate: pasar de la ingeniería inversa a la teología comparada. Del hangar 18 al infierno de Dante.

Claro que, si aceptamos la hipótesis de Vance, habría que preguntarse algo inquietante:
¿En manos de quién estamos?
Si los OVNIs no son visitantes de otros mundos, sino entidades espirituales que interactúan con nuestra realidad, entonces los cazas F-18 del Pentágono no sólo estarían persiguiendo luces en el cielo... sino quizás espectros con agenda propia.
Y sin embargo, en medio de tanta especulación, uno no puede evitar sonreír ante la ironía cósmica: después de décadas negando la existencia de los platillos volantes, ahora resulta que el vicepresidente de la mayor potencia del mundo no sólo los cree reales... sino también sobrenaturales.








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