Yankee Blue: el Pentágono niega todo conocimiento
El caso Yankee Blue destapa un inquietante juego de espejos en el Pentágono: ¿experimento de contrainteligencia o manipulación institucional?
¿Hasta dónde puede llegar la desinformación oficial? Esa es la pregunta que hoy sobrevuela Washington, después de que el Pentágono negara oficialmente la existencia de Yankee Blue, nombre en clave del supuesto programa clandestino destinado al estudio de tecnologías no humanas.
La historia, que parecía salida de un guion de espionaje, fue revelada por Sean Kirkpatrick, exdirector de la AARO (la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios). Según reveló a The Wall Street Journal, Yankee Blue era un juego de espejos: una unidad ficticia creada dentro del propio Departamento de Defensa. Militares con autorización recibían informes, asistían a reuniones y hasta juraban guardar el secreto… sobre algo que nunca existió. Un experimento de contrainteligencia diseñado para detectar filtraciones y analizar reacciones.

Kirkpatrick aseguró que el montaje se prolongó hasta 2023. Y que incluso altos funcionarios, convencidos de trabajar en un programa de recuperación de ovnis, no eran más que piezas de un ensayo de manipulación interna. El asunto parecía cerrado cuando The Wall Street Journal publicó que, tras descubrirse la magnitud de la farsa, la oficina del secretario de Defensa envió un memorando ordenando suspender de inmediato esas prácticas.
Pero ahora llega la negación. Amparado en la ley de libertad de información (FOIA), el investigador John Greenewald solicitó el documento. La respuesta fue tajante: no hay registros. Ningún memorando, ninguna orden de suspensión, ningún rastro en los sistemas de gestión de correspondencia del Pentágono.
¿Memorando fantasma o borrado selectivo?
La contradicción es flagrante. El WSJ aseguró que Avril Haines, directora de Inteligencia Nacional, fue incluso informada del engaño y quedó “estupefacta”. Sin embargo, tampoco hay constancia de esas reuniones: el Pentágono respondió con otro “no records”. La Fuerza Aérea, por su parte, niega haber elaborado informes o cierres de investigación.
Entonces, ¿qué tenemos?
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O bien el memorando existió y fue eliminado deliberadamente.
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O bien nunca existió y la prensa se hizo eco de un fantasma documental.
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O, peor aún, el sistema de transparencia pública está diseñado para no serlo.
Desclasificación o teatro
Sea cual sea la respuesta, el episodio revela un inquietante patrón. La propia oficina encargada de aclarar el misterio de los UAP se convirtió en escenario de un engaño institucionalizado. Y mientras los contribuyentes pagan la factura, se les dice que todo fue un malentendido, una confusión… o un invento periodístico.
¿De verdad se puede construir confianza pública en torno al fenómeno OVNI cuando los responsables políticos y militares ni siquiera se ponen de acuerdo sobre la existencia de un memorando?
Quizá Yankee Blue nunca existió como programa. Pero como maniobra de desinformación, como cortina de humo y como metáfora de un sistema donde la verdad parece un lujo inalcanzable, está más vivo que nunca.








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