La CIA no puede 'confirmar ni negar' la existencia del archivo 3I/ATLAS
Avi Loeb insinuó que la CIA disponía de documentos clasificados relacionados con el cometa interestelar 3i/ATLAS. La respuesta es sensacional...
¿Cometa, nave o expediente clasificado? La CIA y el misterio de 3I/ATLAS
En los últimos meses hemos visto cómo 3I/ATLAS, el tercer visitante interestelar confirmado que atraviesa nuestro sistema solar, pasó de ser “un cometa poco común” a convertirse en protagonista de conspiraciones, debates científicos… y, ahora, en un misterio de inteligencia nacional. Sí porque la Central Intelligence Agency (CIA) respondió a una solicitud FOIA (Freedom Of Information Act) de John Greenewald, Jr. con un críptico “ni negamos ni confirmamos la existencia de registros sobre 3I/ATLAS”, algo más que polvo cósmico empieza a bailar bajo la superficie.
Greenewald, que impulsa el portal The Black Vault, donde recopila millones de informaciones oficiales desclasificadas por el gobierno estadounidense. La respuesta de la CIA merece una apelación. "También he presentado otras solicitudes similares y estoy esperando los resultados. Las publicaré aquí también cuando estén disponibles" -añadió desde su cuenta.
El objeto que algunos astrónomos consideran un cometa —C/2025 N1 según la nomenclatura clásica— fue descubierto el 1 de julio de 2025 por el sistema ATLAS en Chile. Su trayectoria hiperbólica lo identifica como originario del espacio interestelar, igual que sus predecesores Oumuamua y Borisov, aunque con características que ya empezaron a levantar cejas científicas desde el principio.

Mientras la NASA mantiene su postura pública de que se trata de un cuerpo natural —activado por sublimación de hielo solar—, el astrofísico Avi Loeb, de Harvard, no se conforma con explicaciones cómodas. Según Loeb, 3I/ATLAS muestra rasgos poco convencionales: una anti-cola destacada, alineaciones orbitales extrañas y proporciones de elementos como el níquel que no encajan del todo con los cometas conocidos de nuestro sistema. Para él, estas anomalías sugieren que hay que mirar más allá de la explicación estándar y, si uno se atreve, considerar incluso una origen artificial.
Y aquí es donde la historia da un giro digno de novela política: cuando el investigador John Greenewald Jr. solicitó a la CIA acceso a cualquier archivo relacionado con 3I/ATLAS, la respuesta no fue un rotundo “no existe tal cosa”… ni un “sí, aquí tienes los documentos”. Fue el clásico estilo Glomar Response —ni confirmamos ni negamos— que las agencias federales suelen usar para hablar de… bueno, algo que no quieren que hablemos.
🚨The CIA will "neither confirm nor deny the existence or nonexistence of records" pertaining to interstellar object 3I/ATLAS.
— John Greenewald, Jr. (@theblackvault) January 5, 2026
The fact of documents existing or not existing is classified. pic.twitter.com/UNWXUL2Av0
Si fuera un cometa, como dice la NASA, ¿por qué no sería tan fácil decirlo abiertamente? Es más: ¿qué sentido tendría clasificar la existencia o no de cualquier documento sobre un objeto que “no representa amenaza alguna”? Esa ambigüedad ha encendido las alarmas de algunos investigadores, que hablan ya de posibles eventos Cisne Negro, esos sucesos improbables con impacto enorme, y que justificaría mantener ciertos aspectos en secreto para evitar pánico, caos en mercados o falta de confianza pública.
Loeb, por su parte, ha sido contundente: no es pueril curiosidad científica lo que mueve estas preguntas, sino la posibilidad de que una conclusión apresurada de “es un cometa” esté dejando pasar algo enorme. En su propia explicación a periodistas, señaló que la CIA, tras errores pasados —como no prever eventos críticos de seguridad global—, podría estar optando por no hacer pública toda la información hasta tener certeza. Y ahí es donde el misterio se alimenta a sí mismo: ¿son demasiado cautelosos, o esconden algo inesperado?

En las redes, los comentarios no se han hecho esperar. Para algunos, el simple uso de la fórmula ni negar ni confirmar es una confirmación encubierta de que sí existen datos bien guardados sobre 3I/ATLAS que no han visto la luz. Otros recuerdan con ironía que la CIA lleva décadas en el centro de teorías sobre ovnis, UAP, secretos gubernamentales y “información que solo sale cuando ya no importa”.
Por supuesto, no faltan quienes siguen convencidos de que todo es un cometa muy interesante —y poco más—, y que la ciencia tradicional tiene razones válidas para clasificarlo así. El debate entre naturalistas y los que ven firma tecnológica continúa, con científicos opuestos entre sí, conservadores que piden calma y entusiastas que prefieren mantener la esperanza de que tal vez… esta vez sí, se ha detectado algo que no encaja completamente en las categorías conocidas.
Lo cierto es que 3I/ATLAS, con su salida del sistema solar prevista para continuar su camino, no va a responder nuestras preguntas en persona. Pero la decisión de la CIA de no confirmar ni negar nada deja al menos una certeza: hoy más que nunca, el misterio interestelar no solo se esconde en las estrellas, sino también en los pasillos de la seguridad nacional.
Y mientras seguimos mirando al cielo en busca de visitantes de otras estrellas, quizá deberíamos también preguntarnos:
¿qué datos se guardan en los servidores clasificados… y qué teme realmente el poder que sepamos?








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